
No hay amor más grande que el expresado por Jesús en la cruz.
Allí sobre ese madero inerte, todo su amor se derramó.
Cada gota de su sangre, cada herida, cada humillación,
Nos habla sin palabras de su inmenso amor.
Como permanecer impávidos, indolentes ante tal demostración.
Como no postrarse ante su trono, en alabanza y adoración;
Si por Él, hoy somos libres de toda condenación; justificados por su gracia, salvados por su amor.
Alábenlo los cielos y toda la creación.
Y los redimidos por su sangre, canten de su amor,
declaren la hermosura y alaben el esplendor
de nuestro rey majestuoso, Jesús Poderoso Redentor!
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