No hay evangelio sin cruz, y esa cruz implica renuncia, compromiso, radicalidad. Entender que esa cruz me hace uno con Jesús; Y que como dijera el apóstol Pablo ¨con Jesús estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo,mas vive Cristo en mi....¨ En el reino de Dios entran los discípulos;los que están dispuestos a tomar la cruz, no los simpatizantes, los que ponen excusas y rehúsan esa cruz....
Debemos con diligencia procurar ser discípulos que sean aprobados por Dios.Vivir en constante renuncia de todo aquello que nos aleja de la voluntad y de la santidad del Padre ...entender que debo morir cada día a mis deseos, a mi voluntad; para que la vida de Cristo, su carácter se manifiesten en mí, y de esa manera poder vivir en los propósitos que el Padre diseño para cada uno de sus hijos;para que seamos fieles representantes de su Reino aquí en la tierra.
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